La Casa´s 12th Anniversary / 12° Aniversario de La Casa

This past weekend marked the 12th anniversary for La Casa de mi Padre, a ministry God birthed in the hearts of several families who attended church togetherunknown-3 after witnessing the desperate need of children living in an abandoned building in downtown San Salvador. We pause to say thank you Lord for calling us into this journey. A journey that none of us knew would cost so much of our hearts, stretch our faith beyond bearing, yet experience His hand and faithfulness every step of the way. It has also been a weaving of lives. We’ve had the privilege of getting to meet so many people and join hands with even more to walk this road of ministry together. Read below as one of the original founders shares their memories of that very first day and lessons learned from our humble birthing process:

What have we gotten ourselves into?

1We all sat exhausted, scarfing down fast food burgers after a long day of moving abandoned children into My Father’s House. It was a moving day like no other that this well seasoned, frequently moving expat had ever experienced. And we needed to be up first thing in the morning to go right back and help get themDSC00200 through the second day at La Casa de mi Padre.

What had we gotten ourselves into? If we’d had any idea how much time, treasure and personal sacrifice would be required, we may never have undertaken the mission. We had no special training; we really weren’t equipped from a worldly perspective. We were just a few simple families who saw a desperate need and felt compelled to respond with what little we had.

What happened in the days, weeks, months and years to follow, we could never have imagined. But what we had then and still have now is faith; faith in God, a GREAT God, a loving Father who’s name we put on the house. And He turned our humble beginning into something very special; a home for hopeless and abandoned children. What a joy to have been a part of that crazy day and be part of His wonderful family.

Written by: Christy Larson (Dale and Christy Larson are founders of La Casa de mi Padre and still continue to be big supporters of the ministry.)

Este pasado fin de semana marcó el 12° aniversario de La Casa de mi Padre, un ministerio que Dios puso en los corazones de varias familias que fueron a laN-18-06-10-CasadeMiPadreBR iglesia juntos después de ser testigo de la necesidad desesperada de los niños que vivían en un edificio abandonado en el centro de San Salvador. Hacemos una pausa para decir gracias Señor por habernos llamado a este viaje. Un viaje que ninguno de nosotros sabía que costaría muchísimo de nuestros corazones, fortalecer nuestra fe allá de lo soportable, pero experimentar Su mano y la fidelidad en cada paso del camino. También ha sido un tejido de vidas. Hemos tenido el privilegio de llegar a conocer a tanta gente y unir nuestras manos para recorrer este camino de ministerio juntos. Compartimos a continuación como uno de los fundadores originales comparte sus recuerdos de ese primer día y las lecciones aprendidas de nuestro humilde origen:

¿En qué nos hemos metido?

IMG_0610Nos sentamos todos, agotados y comimos hamburguesas después de un largo día de trasladar a La Casa de mi Padre a los niños abandonados. Fue un día tan intenso como ningún otro que había experimentado. Y teníamos que estar a primera hora de la mañana siguiente para ir de nuevo y ayudar en el segundo día en La Casa de mi Padre .

En qué nos hemos metido? Si hubiéramos tenido alguna idea de cuanto tiempo, inversión y sacrificioIMG_0513 personal se requería, es posible que nunca hubiéramos llevado a cabo la misión. No teníamos ninguna formación especial; realmente no estábamos equipados desde una perspectiva terrenal. Sólo éramos unas pocas familias sencillas que vieron la necesidad desesperada y se sintieron obligados a responder con lo poco que teníamos.

unknown-20Lo que pasó en los días, semanas, meses y años siguientes, nunca lo hubiéramos imaginado. Pero lo que teníamos en ese entonces y que tenemos ahora es fe; fe en Dios, un Dios GRANDE, un Padre amoroso que es el nombre que pusimos a la casa. Y El tornó nuestro humilde comienzo en algo muy especial; un hogar para niños sin esperanza y abandonados. Qué alegría de haber sido parte de ese día loco y ser parte de su maravillosa familia .

Escrito por : Christy Larson (Dale y Christy Larson son fundadores de La Casa de mi Padre y todavía siguen siendo grandes soportes del ministerio. )

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