Un día en La Casa

En mi primer día de trabajo en La Casa alguién me dijo: “Tienes que saber que aquí todos los días son diferentes y muchas veces Dios nos sorprende”. En ese momento no entendí, pero con el tiempo me he dado cuenta que es algo muy cierto. Aunque los chicos y el staff tienen su rutina diaria, aquí en La Casa todos los días son diferentes.

Para demostrarlo te daré un tour por La Casa.  La primera parada es en las oficinas, Sarai nuestra Asistente Administrativa siempre está contestando un sin fin de llamadas, tomando cuidado de las cuestiones financieras que pudieran surgir y coordinando la ruta de transporte del día. Muchas veces desde su escritorio alcanza a ver algún chico/a que está ¡haciendo alguna travesura!

Luego visitamos a Norys nuestra dinámica Trabajadora Social. La encontramos en su oficina ¡cambiándole el pañal a un bebé! Este no es exactamente su trabajo, pero ella sonriendo nos explica: “Fuimos a traer a los familiares tan temprano que no pudieron bañar al bebé, así que ya lo bañamos aquí porque hoy tenemos una reunión muy importante con esta familia” ¡Norys siempre está dispuesta a colaborar en todo! Parte del trabajo de Norys es dar apoyo a los familiares de nuestros chicos y velar por esta relación entre ellos.

Nuestra próxima parada es en el jardín de La Casa, escuchamos las risas y cantos de los chicos más pequeños.

Aquí mismo encontramos a Sandra, Mamá de la Casa de Varones, teniendo una conversación con uno de los chicos, estos momentos de reflexión son tan necesarios ¡sobre todo a está edad de la adolescencia!

 

Parece que alguién más está teniendo un tiempo para conversar, nos asomamos por una de las ventana y vemos a Eunice (Psicóloga) en sesión con uno de nuestros chicos. Cada tarde ella tiene sesión con un chico/a diferente.

Llegamos a la casa de las niñas y no pueden faltar los gestos de amor. Las niñas juegan a ser mamá, mientras otras no han terminado de hacer tareas.

Algunas de las chicas han salido al parque más cercano con su “Papi Juan”, Papá de la Casa de Niñas.

Esta es una pequeña muestra de cómo es un día normal en La Casa. Otro cambio en la rutina, son las sopresas de Dios, por ejemplo el viernes pasado fue uno de esos días. Habíamos terminado nuestro tiempo de devocional cuando nuestro director, Gary, nos pidió que oráramos por provisión económica para La Casa, pues acabábamos de recibir nuestra transferencia quincenal y solo alcanzaba para cubrir gastos operativos. Terminamos de orar y todos regresamos a trabajar, habían pasado diez minutos, cuando Gary con mucha alegría nos reunió y nos dijo: “Recibimos un donativo de forma inesperada, justamente lo que necesitábamos para cubrir la alimentación, medicinas y la mensualidad escolar” Entre risas y lágrimas dimos gracias al Señor por soprendernos una vez más, por que cada día en La Casa es tan diferente que podemos ver su gloria manifestada.

“Gustad, y ved que es bueno Jehová; Dichoso el hombre que confía en él”. Salmo 33:8

 Por Diana de Rodríguez

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