Light in My Home

“I couldn’t sleep all night thinking about this visit.  I wanted to see my cousin and good friend, Rigoberto,” shares Jansen.  Jonathan, too, was excited; and even though he doesn’t always share his feelings, he couldn’t wipe a smile from his face. This past Monday, Jansen and Jonathan had the opportunity to visit relatives they hadn’t seen in years.  This visit wasn’t only special for Jansen and Jonathan, but also for their family. It was so important that the family stayed home from work that day.  Aunt Gloria didn’t sell hygiene products on the buses, uncle Alberto didn’t transport fruits and vegetables to the market, and Cousin Claudia didn’t make “pupusas” at the restaurant.

During the time together, however, we saw that life has been hard on this family.  Life decisions have caused the separation of Rigoberto and his wife, leaving their two children, Brian and Mario, living between two homes. Rigoberto has also lost his job. There seemed to be darkness in the home and a sadness that broke our hearts.  Once again we see that generational curses keep repeating themselves in the families, a hard reality that plagues many in El Salvador. As the visit continued, Jansen was moved to chat with his cousin about God’s love for him and how much He cares about him.  Others were sitting and listening to Jansen as he shared with his cousin. “You brought light into my home; thank you for coming and giving us hope.  Please pray for us,” says Aunt Gloria.  It is also evident now that Jansen and Jonathan can be used as instruments to break this cycle; we trust that they will continue to bring light and hope to their family as their relationship with their aunt and uncle grows. We hold on to the promise of breaking strongholds!

 “The Spirit of the Lord is on me, because he has anointed me to proclaim good news to the poor. He has sent me to proclaim freedom for the prisoners and recovery of sight for the blind, to set the oppressed free, to proclaim the year of the Lord’s favor.” Luke 4:18-19

By Diana de Rodriguez, Director of Communications

Edited by Sharon Powell

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Luz en mi casa

“No pude dormir toda la noche pensando en esta visita, quería ver nuevamente a mi primo y buen amigo Rigoberto”, nos comparte Jansen. Jonathan estaba muy emocionado también, y a pesar de que él casi nunca comunica sus sentimientos, su alegría era evidente.

El pasado lunes Jansen y Jonathan tuvieron la oportunidad de estar en contacto con sus familiares que no habían visto en años,  “la razón es que no teníamos información de su paradero hasta hace poco” nos comparte Sandra, Madre de Hogar, Casa de Niños.

La visita fue muy importante para Jansen y Jonathan, pero también lo fue para su familia, tanto así que no fueron a trabajar ese día para poder recibirnos. Tía Gloria vende con su canasto productos de higiene en el transporte público y el tío Alberto se gana la vida cargando sacos de frutas y verduras en el mercado. Claudia, prima de los chicos, trabaja de hacer pupusas en un comedor y el primo Rigoberto se queda en casa para cuidar de sus hijos y sus sobrinas.

Al compartir con la familia, notamos una necesidad tanto espiritual como económica que causa problemas en el hogar. Rigoberto está atravesando una situación difícil de desempleo y de separación con la madre de sus dos niños Brian (9 meses) y Mario (7 años), los niños sufren el resultado de la separación, la inestabilidad y el descuido de su mamá. Nos rompe el corazón ver que las cosas se ven oscuras en este hogar, vemos que las maldiciones generacionales se repiten siendo así la realidad que sufren muchos niños en nuestro país.

Mientras la visita continuaba, Jansen se acercó a su primo para decirle que Dios lo ama y que tiene cuidado de él. Las palabras de ánimo de Jansen sirvieron también para otros. “Ustedes han traído luz a mi casa, gracias por venir y darnos esperanza, tenganos en oración” nos dice Tía Gloria. Lo cierto es que Dios nos llevó en el tiempo perfecto para traer Palabra de Dios a este hogar. Creo también que Jansen y Jonathan desde ya son instrumentos para romper este ciclo, confiamos que ellos traerán luz y esperanza a su familia. ¡Nos aferramos a esta promesa!

“El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor.Lucas 4:18-19

Por Diana de Rodríguez, Directora de Comunicaciones

Editado por Sharon Powell

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