A friend


Wilfredo on his way to do some errands

While working as a bus driver in public transportation for ten years, I yearned for an opportunity to work at a place like La Casa de mi Padre. While studying to be a Bible teacher at the Bible Institute, I met a lady who was working for La Casa. She told me that there was an opening for a driver. After several interviews, the Lord answered my prayers and gave me this wonderful job.

My daily routine starts at 6:00 A.M. driving the children to five different schools. Teachers often pass on messages, grades, or recommendations for me to relay back to the house parents.  I also run errands to the bank, pay bills, and other administrative tasks during my day. Children often sit next to me during this time, which gives me the opportunity to interact them one on one.

Wilfredo spending time with the girls

Being a Youth Pastor at church, I love being able to serve in a pastoral role at La Casa while I am driving.  Sometimes the children open up their hearts. They may talk to me about painful times, like when they lose a relative. It’s when they are feeling alone and sad that I have the opportunity to pray for them, give advise, and offer words of encouragement.

What I like the most is when they share their dreams with me. The little ones tell me about wanting to become firefighters and nurses. One day, one of the children told me that he would like to be a police officer because he wants to capture those who killed his brother. This caught my attention and made me realize that some of them are still working through the healing process. I want to encourage the people that read this blog to pray for our children. Pray that God restores the hearts of those that still have resentment.

Wilfredo having lunch with his coworkers

Don’t get me wrong, not everything is sad, I have also seen great changes in so many of the children.  It brings great satisfaction to watch God work in their lives. Definitely, my job is not just being a driver; I see myself as a friend that listens and encourages our children.

Carry each other’s burdens, and in this way you will fulfill the law of Christ.” Galatians 6:2

Wilfredo Zavaleta

Driver, La Casa de mi Padre

Edited by Sharon Powell and Diana de Rodríguez

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Un amigo

Wilfredo siempre tiene ayuda para revisar los vehículos

Durante el tiempo que estuve trabajando en el transporte público como motorista, añoré la oportunidad de trabajar en un lugar como La Casa de mi Padre. Mientras estudiaba Profesorado en Biblia en el Instituto Biblíco conocí a una señora que trabajaba para La Casa, ella me comentó que había una oportunidad para trabajar como motorista, después de muchas entrevistas, el Señor contestó mis oraciones y me dió este hermoso trabajo.

Los niños quieren mucho a Wilfredo

Mi rutina diaria comienza a las 6:00 a.m. llevo a los niños a cinco colegios diferentes, muchas veces los maestros me dan mensajes, calificaciones, o recomendaciones para que yo lleve toda esta información a los padres de hogar. También me encargo de ir a los bancos, pagar recibos y otras tareas administrativas durante el día. Los chicos frecuentemente se sientan a mi lado mientras hago el recorrido, esto me da la oportunidad de interactuar con ellos más de cerca.

Soy Pastor de jóvenes en mi Iglesia, por lo tanto, me encanta servir en un rol pastoral mientras trabajo como motorista en La Casa. En algunas ocasiones los niños abren sus corazones conmigo, muchas veces quieren hablar de situaciones dolorosas como cuando ha fallecido un pariente, es entonces cuando se sienten solos y tristes que tengo la oportunidad de orar por ellos, darles un consejo y ofrecerles palabras de ánimo.

Wilfredo junto a una de las chicas

Lo que más me gusta es cuando me comparten sus sueños, los chicos más pequeños sueñan con ser bomberos o enfermeras. Un día, uno de ellos me dijo que cuando fuera grande quería ser Policía para poder capturar a aquellos que mataron a su hermano. Esto me llamó la atención y me dice que muchos de nuestros niños todavía necesitan sanar su corazón, es por eso que quiero animar a todas esas personas que leen este blog a que oren por nuestros chicos, oren para que Dios restaure los corazones de aquellos que todavía guardan algún resentimiento.

Sin embargo, no todo es triste, también he visto grandes cambios en muchos de los niños, esto me da una gran satisfacción al ver el trabajo de Dios en sus vidas. Definitivamente, mi trabajo implica ser más que un motorista, también soy un amigo que escucha y alienta a nuestros niños.

 Ayúdense unos a otros a llevar sus cargas, y así cumplirán la ley de Cristo” Gálatas 6:2

Wilfredo Zavaleta

Motorista, La Casa de mi Padre

Edited by Sharon Powell and Diana de Rodríguez

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