Destroying walls!

 “On my first day at La Casa, I was anxiously awaiting for the children to come home from their preschool. The Tia that was working at that time gave me some advice.  “Ricardito will be easy, but Emanuel will cry when he sees you.  You will have to be patient with Salvador because he throws tantrums sometimes; but don’t feel bad, it takes a while for them to warm up to new people.”  When the

Tía Angie having fun with the children! / Tía Angie divirtiéndose con los niños!

children arrived, it was a surprise for me to watch Emanuel greet me with arms open wide and a big smile.  Salvador even kept calm the whole time. I knew God softened their hearts to receive me with love, and He confirmed that I was called to take care of them.

Now, when the children call me “Mom”, my heart is filled with joy; and even though I can’t replace the love of their biological mothers, I know that Tía Eunice and I are a team, an instrument through which the children can know the love of God. Together we support each other in difficult moments like when the children get sick, or when they are having a crisis moment.” Told by Angie Ramos, caregiver of the little boys, La Casa de mi Padre Foundation.

How have the house parents, tios, and tias from La Casa won the love and respect of the children? The secret is that they have a genuine way about them, a touch of love.  In Ephesians 2:14, Paul talks about “breaking down the walls that divide us.”  Each staff member has decided to break down emotional walls in their relationships with the children.  They can then share God’s love through simple gestures like praying with them, giving them a hug, offering the healing touch of a pat on a weary back, or an encouraging word.

I am always amazed at how even though Jesus could have healed the blind and sick with just a word, a glance, or even a thought, he often chose to touch them in order to make them whole. A physical touch or a hug brought about physical and emotional healing. Jesus took the children in His arms and blessed them with a touch of love. (Mark 10:16 )

By Diana Chávez de Rodríguez, Director of Communications & Development
Edited and revised by Sharon Powell

Tía Eunice talking about God with Emanuel / Tía Eunice hablando acerca de Dios con Emanuel

¡Derribando Muros!

“En mi primer día en La Casa, esperaba con ansiedad a que los niños regresarán del Kinder. La tía que trabajaba en ese tiempo me dió un consejo: –“Ricardito sera fácil, pero Emanuel va a llorar cuando te vea. Tú tienes que ser paciente con Salvador por que a veces te hace berrinches, pero no te sientas mal, toma un poco de tiempo para ellos acostumbrarse a nuevas personas.”- Cuando los niños llegaron fue una sorpresa para mi ver que Emanuel me recibió con los brazos abiertos y con una enorme sonrisa. Salvador por su parte se mantuvo tranquilo todo el tiempo. Dios suavizo los corazones de los niños para recibirme con amor y me confirmo que he sido llamada por Él para cuidar de ellos.

Angie Ramos, caregiver of the little boys / Angie Ramos, Tía de niños pequeños

Ahora, cuando los niños me llaman Mamá, mi corazón se llena de alegría y aunque no puedo sustituir el amor de sus madres biológicas, se que con Tía Eunice somos un equipo, un instrumento para que los niños conozcan el amor de Dios a través nosotros. Juntas nos apoyamos más en momentos díficiles en que los niños se han enfermado o han pasado alguna crisis”.  Contado por Angie Ramos, Tía de niños pequeños, Fundación La Casa de mi Padre.

 ¿Cómo es que los padres de hogar, los tíos y tías de La Casa, se han ganado el amor y el respeto de los niños? el secreto está en que ellos tienen ese contacto genuino, ese toque de amor con ellos. En Efesios 2:14 Pablo nos habla de “quebrar esos muros que nos dividen”. Cada servidor de nuestro equipo ha decidido derribar muros emocionales en su relación con los niños. Ellos entonces pueden extender el amor de Dios ofreciendo sanidad y amor por medio de gestos sencillos pero muy valiosos como orar con ellos, darles un abrazo, una palmadita en la espalda, una felicitación o palabras de aliento.

Siempre me sorprende que aunque Jesús podría haber sanado a las personas con solamente una palabra, una mirada o con tan solo un pensamiento, él decidía tener muestras de afecto con ellos, tocarles o abrazarles, con eso no solo les daba sanidad física, sino tambien emocional. Jesús abrazaba a los niños y les bendecía poniendo las manos sobre ellos con amor (Marcos 10:16).

Por Diana Chávez de Rodríguez, Directora de Comunicaciones y Desarrollo

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