A God of Details

By Ly, Tía in the girls’ home

Many people, maybe even the majority, believe in God.  It is easy to say that we believe in God, but what He taught me this week was that there is a huge difference between believing in God and believing God.

He showed this to me again and again, constantly speaking to my heart.  Sometimes we wait to see God manifest himself in our lives in impressive and supernatural ways such as appearing in a burning bush like He did with Moses, or making the mountains tremble and the skies rain fire.  In our finite minds, we expect God to show His power in this way so that we can believe Him.  But on this occasion, God worked in a different way and showed Himself as a God of details; sweet details of love.

Our beautiful girls / Nuestras niñas lindas

God speaks to us, leads us, comforts us and encourages us in many ways.  Life isn’t always easy.  There are always trials, conflicts, disappointments, sadness, and tiredness; and of course, I am not the exception.  I have needed God to manifest Himself in my life, and in His faithfulness he did so once again this week.

Wendy (the Tía of the youngest girls) and I (the Tía of the second youngest) planned an outing to spend some special time with the girls of La Casa.  Our plan was to go for breakfast, go to a shopping center with a place to play games and have fun, and later eat some ice cream and talk for awhile.  Before leaving, we had to give the necessary instructions; that they behave well, that they always greet people upon arriving at a new place, and that they never forget to say please and thank you.  We also explained to them that our budget was limited.  They accepted these things with good attitudes, but we knew that they had been talking amongst themselves before, saying that they would also like to have pizza and soda.  The desire to be able to give them what they wanted was in our hearts, but our economic reality was different.

Enjoying ice cream / Disfrutando del helado

We were about to return to La Casa when my friend Tía Wendy decided to take the elevator, something which surprised me because she hates the idea of elevators.  I didn’t say anything, only followed her, although I was very surprised.

Let me say that our girls are absolutely adorable and that God has truly given them a double portion of grace; one only needs to look at their faces to know how special they are.  That grace, that innocence appropriate of their age, and their little curious eyes easily captivate the people around them.

Just when the door was about to close, a woman with a very kind smile got on the elevator.  Her heart was moved upon seeing their little faces, and she began to talk with them.  Together with this woman was a young mother with her daughter.  In the few seconds that it took for the elevator to rise to the next floor, she observed and listened to what the first woman was saying.  The most amazing part of this is that God in His mercy and love touched the heart of this young mother.  When we arrived at the next floor, Tía Wendy practically left running (remember that she is afraid of elevators), but the young mother came out after us and asked where were headed.  We didn’t hear her the first time, but she repeated the question, to which Tía Wendy answered that we were going to walk around.  In an instant, the young woman took out a bill from her wallet and told us to buy lunch for the girls.  Remember what I had mentioned earlier?  Our budget was limited, but God knew the heart of these girls and our desire to be able to share with them and sent the best provision in the most unexpected way.

There's nothing like a girls' day out! / ¡No hay nada como una salida de niñas!

We were so amazed that we did not understand what was happening at that moment, but Tía Wendy took the money and I, even in the midst of my astonishment, thanked her, asked her for her name and told her about La Casa de mi Padre.

The girls were overcome by a profound thankfulness to God for having answered their wish, because although it seemed insignificant, it mattered to Him.  We immediately got to work to fulfill that wish to complete a perfect day in the lives of these little girls.  Allow me to add that we rejoiced upon seeing God’s support in their lives, in our lives and of course for La Casa de mi Padre.  As much as he touched our hearts, he changed our plans for His plans.  Our ways are not His ways, nor are our thoughts His thoughts; God always has a special store of His love that comes in the small details.

And in this way, through a loving and unexpected gift sent in a gesture of generosity, He comforted, encouraged and touched the lives of Aby, Graciela, Erika, Claudia, Rosita, Diana, Karlita, Tía Wendy, and of course my own.

Un Dios de Detalles

Por Ly, Tía en la casa de las niñas

Muchas personas, quizá  la mayoría, creemos en Dios.  Es fácil decir que creemos en Dios, pero lo que  Dios me habló en esta semana fue que existe una gran diferencia entre creer en Dios y creerle a Dios.

The perfect lunch / El almuerzo perfecto

Me lo repitió una y otra vez de diferentes formas, hablando a mi corazón constantemente; a veces  esperamos ver a Dios manifestarse a nuestra vidas de formas impresionantes y sobrenaturales, como en una zarza que arde al igual que lo hizo con Moisés, o por hacer temblar los montes y hacer caer fuego de los cielos.  En nuestra mente tan finita, es así como Dios puede hacerse realmente poderoso y de esa manera que nosotros “le creamos a Dios.”  Pero en esta ocasión, Dios operó de manera diferente y se mostró como un Dios de detalles; dulces detalles de amor.

Dios nos habla, nos dirige, nos consuela y anima de muchas maneras.  La vida no es siempre fácil.  Siempre hay pruebas, conflictos, desánimos, tristezas, cansancio; y claro, no soy la excepción.  He necesitado que Dios se manifieste a mi vida, y en su fidelidad, Dios lo hizo de nuevo en esta semana.

Quiero contarles que Wendy (tía de las más pequeñas) y yo (tía Ly, tía de las pequeñas), planificamos una salida  para pasar un tiempo especial con las niñas de la casa.  Nuestro plan era salir a desayunar fuera, ir a un centro comercial  para que ellas pudieran ir a un lugar de juegos a divertirse  y luego comernos un helado y conversar un poco.  Antes de salir, tuvimos que darles las indicaciones necesarias ; que mantuvieran una conducta adecuada,  que siempre saluden al llegar a un lugar y que nunca olvidaran decir por favor y gracias; también les explicamos que nuestro presupuesto estaba limitado. Con buena actitud aceptaron los consejos, pero con anterioridad habían hablado entre ellas, diciendo que les gustaría poder comer pizza y soda. En nuestros corazones estaba el deseo de poder darles lo que ellas querían; sin embargo, nuestra realidad económica era otra.

Modeling for the camera / Modelando para la camera

Estábamos a punto de regresar a la casa, cuando a mi amiga (Tía Wendy) se le ocurrió subir por el elevador, cosa que me sorprendió porque a ella le da horror la idea de subir a ellos.  No dije nada, sólo la seguí, aunque en mi mente estaba muy asombrada.

Déjenme decir que nuestras niñas son muy lindas y de verdad Dios ha derramado sobre ellas una doble porción de gracia; sólo se necesita mirar sus caritas para saber lo especiales que son.  Esa gracia, esa inocencia muy propia de su edad y sus ojitos curiosos cautivan fácilmente las miradas de personas a su alrededor.

Justo cuando la puerta del ascensor se iba a cerrar, subió una señora con sonrisa muy agradable.  Al ver a las niñas su corazón fue conmovido y empezó a hablar con ellas.  Junto a la señora había una joven mamá que subió con su pequeña hija.  La joven mamá, en los pocos segundos que tardó el ascensor en subir un piso, observó y escuchó atenta lo que la primera señora decía.  Lo más sorprendente de esto es que Dios en su amor y misericordia, tocó el corazón de esta joven madre.  Al llegar al piso que íbamos, Tía Wendy salió casi corriendo (recuerden, le tiene miedo a los ascensores), y  la joven mamá salió tras nosotras y nos preguntó para donde nos dirigíamos.  La primera vez no la escuchamos, pero ella insistió y preguntó de nuevo.  Tía Wendy contestó que íbamos a caminar un poco.  En un segundo, la joven sacó de su cartera un billete y nos dijo que les compráramos algo de comer  a las niñas.  ¿Recuerdan lo que dijimos anterior mente?  Nuestro presupuesto era limitado, pero Dios conociendo el corazón de las niñas y el deseo de nosotras de poder compartir con ellas envió la provisión de lo alto de una forma completamente inesperada.

Estabamos tan asombradas que no entendimos bien lo que estaba pasando en ese momento, pero Tia Wendy tomó el billete y yo, aún en medio de mi asombro, le agradecí, pregunté su nombre y le comenté sobre La Casa de Mi Padre.

Rosita, Tía Wendy, Tía Ly, and Aby

Las niñas fueron envueltas por un profundo agradecimiento a Dios  por haber contestado su deseo,  al parecer insignificante, pero para Dios era muy importante; así que inmediatamente pusimos manos a la obra para que su deseo fuera cumplido, y se completará un día perfecto en la vida de las pequeñas. Déjenme agregar que nos gozamos mucho al ver el respaldo de Dios para la vida de las niñas, para las nuestras y claro, para La Casa de Mi Padre. Tanto así que tocó corazones, cambió nuestros planes por sus planes.  Pues sus caminos no son nuestros caminos, ni sus pensamientos los nuestros; siempre Dios tiene una reserva especial de su amor que viene envuelta en pequeños detalles.

Y así,  por medio de su detalle amorosamente inesperado enviado en un gesto  de bondad, confortó, animó y  marcó las vidas de Aby, Graciela, Erika, Claudia, Rosita, Diana, Karlita, la vida de Tía Wendy  y claro, mi vida.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s