The Blessings of Change

by Denise Johnson, visited La Casa with a mission team from Chestnut Mountain Presbyterian Church for the past two weeks.

I’ve had the incredible opportunity to visit El Salvador three times; each time I’ve been blessed to spend time at La Casa de mi Padre.  Words fail me as I attempt to share with others this beautiful ministry, the generous and nurturing staff and the precious children who call La Casa home.

Elba

Each visit, of course, has had similarities and differences.  New children arrive, others leave.  Occasionally we meet a new staff member when we arrive.  Whether these people come or go, all are loved deeply and embraced fully.  Let me tell you about one who has remained and yet changed.

During my first visit, I fell madly in love with Elba Luz.  She was eight years old, a bit shy and sweetly affectionate.  She gave me a brightly colored fan fashioned like the sun.  It has a place of honor on my bulletin board at home.  Elba wrote “te amo” in the playground dirt that year, and I felt as though I saw the hand of God.

Elba (bottom right) with her siblings / Elba con sus hermanos

In her ninth year, I couldn’t wait to wrap my arms around Elba again. I approached her with some hesitation, but was rewarded with a welcoming smile.  I spent a remarkable evening sitting with her by a beach campfire.  Another day I had the pleasure of helping her with an English lesson.  The moments were bittersweet; she was growing from an apprehensive little girl into a more secure older girl. I observed her moving a little further from “home base.”   She didn’t seem to need the reassurance as often as she once did.  When I returned home, I placed her picture where I could see her face several times a day – thereby praying for her each time.

This year is her tenth year, and I’ve met a new Elba.  Indeed, she was excited to see me.  She is affectionate apropos of her age, and her face is as bright as ever.  Her voice still has a tiny lisp that is all her own.  She has always been eager to braid my hair, but this year I can actually go out in public when she’s finished.  I thoroughly enjoyed sitting with her in church.  The new Elba is content and happy, is firmly at home in this God-graced place, and she adores the people with whom she lives.

Elba

Humanly speaking, I selfishly want things to remain the same.  I’d like a little girl who can’t get enough hugs or spend enough time with me.  However, this isn’t what I really want for Elba.  I yearn for her to become the child of God that He has created her to be.  I desire for her to become secure in His love for her, and for her to serve Him all of her life.  Without La Casa de mi Padre, she would be living on the streets; she’d be hungry and dirty and at terrible risk.  He has placed her in this wonderful home along with her sisters and brother.  She can learn of Jesus here and learn to put her past in His hands.  Glory be to God for La Casa de mi Padre.

Elba (right) with her friend Gaby / Elba (a la derecha) con su amiga Gaby

Las Bendiciones del Cambio

por Denise Johnson, visito La Casa con un grupo de misiones de la Iglesia Presbiteriana Chestnut Mountain por dos semanas.

He tenido la increíble oportunidad de visitar El Salvador tres veces; cada vez he tenido la bendición de pasar tiempo en La Casa de mi Padre. Me faltan las palabras cuando trato de compartir con otros sobre este hermoso ministerio, su atento y generoso personal y los preciosos niños quienes llaman a La Casa su hogar.

Cada visita, por supuesto, ha tenido sus diferencias y semejanzas. Llegan nuevos niños y otros se van. Ocasionalmente, conocemos a algún nuevo miembro del personal cuando venimos de visita. Ya sea que estas personas vayan o vengan, todas son profundamente amadas y bien recibidas. Permítanme hablarles sobre una de esas personas que permanece y sin embargo, ha cambiado.

Ready for school / Lista para la escuela

Durante mi primera visita a La Casa me enamoré de Elba Luz. Tenía ocho años, un poco tímida pero tan cariñosa.  Me regaló un juguete que parecía un sol de colores, el cual tiene un sitio de honor en una cartelera que tengo en casa. Ese año, Elba escribió “te amo” en la tierra del patio y me sentí como si hubiera visto la mano de Dios.

On the playground / En el patio

A sus 9 años, no podía esperar a abrazar a Elba otra vez. Recuerdo que me acerqué a ella un poco dudosa, pero me recibió con una sonrisa de bienvenida. Pasé una noche especial sentada junto a ella frente a una fogata que hicimos en la playa.  Otro día tuve el placer de ayudarle con una clase de Inglés. Los momentos fueron agridulces; ella estaba convirtiéndose de una niña aprensiva a una chica mayor y más estable. La observaba alejándose poco a poco de su “base.” Ya no parecía necesitar la reafirmación que necesitaba antes. Cuando volví a casa, puse su foto donde podría ver su cara varias veces al día, y así poder orar por ella cada vez.

Este año, Elba tiene 10 años, y conocí a una nueva Elba. Es cierto, estaba emocionada de verme. Es cariñosa, la cual es característica de su edad, y su cara brilla como siempre.  Su voz todavía tiene un pequeño ceceo que es completamente suyo.  Siempre ha estado deseosa de trenzar mi pelo, pero este año por primera vez, ¡realmente puedo salir en público cuando ha terminado! Disfruté mucho de sentarme a su lado en la iglesia.  La nueva Elba está contenta y feliz, ha encontrado su hogar en este lugar bendito por Dios, y adora a la gente con quien vive.

Elba with her siblings / Elba con sus hermanos

Hablando como ser humano, egoístamente, quiero que todo siga igual. Me gustaría una niña que no se canse de mis abrazos y de pasar tiempo conmigo. Sin embargo, esto no es lo que realmente quiero para Elba. Anhelo que llegue a ser la hija de Dios que El quiere que sea. Deseo que se sienta segura del amor de Dios por ella, y que pueda servirle toda su vida. Sin La Casa de mi Padre, Elba estaría viviendo en la calle, tendría hambre, estaría sucia y en un gran riesgo. Dios la ha puesto en este hogar maravilloso con su hermano y sus hermanas. Aquí puede aprender sobre Jesucristo y a dejar su pasado en Sus manos. La gloria sea a Dios por La Casa de mi Padre.

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