Singin’ in the Rain

by Jen Hess, doing an internship at La Casa for 1 year.

Flooding in the backyard / La inundación en el jardín

The past few days here in El Salvador have been laden with heavy rains as Tropical Depression Agatha hovered over Central America, dumping its water on Guatemala, El Salvador, and Honduras. With the rains came flooding, and so life at La Casa de mi Padre took a different turn on Saturday. A mission team from Chestnut Mountain in Georgia arrived at La Casa de mi Padre late Saturday morning to share lunch with the children and also lead them in some games and activities. This team had just spent the night out at La Finca and hence had already spent several hours in wet clothes and shoes.

At the girl’s home, the drains on the two patios had clogged up, causing the water to seep down at a very slow pace—too slow to keep up with the torrential downpours! Before lunch, several of the tías, children, and members of the mission team formed a “broom brigade” and used the brooms to sweep the water through the dining hall down to a level where it would run into the street. During lunch, we noticed that the water in the backyard was continuing to rise and was nearing the door to the boys’ home. Mid-afternoon, in the midst of still more rain, the boys, tíos, and youth from the mission team waded out into the backyard and began the second “broom brigade.” Their task was much bigger than that in the girls’ home but they attacked it with a vengeance and a smile. At some point, the shoveling and sweeping of water changed into more of a water fight and a time to play and do handstands!

As I watched from the schoolroom window where the older girls and I were playing some games, I was impressed by the attitudes I saw exhibited by the boys. I heard no complaining from them for having to work in the rain. Instead, they diligently went about the task and even made it into something fun.

Handstands in the water

The youth from the United States and those from El Salvador worked side by side to prevent flooding in the boys’ home. Despite the language barrier, the youth from Chestnut Mountain communicated without words that they cared about the children at La Casa and were willing to get drenched and muddy to help slow the rising water level.

On Monday as I came to work, I saw the boys again, still smiling and digging out all of the mud that had accumulated in the drain. Thankfully, today dawned with bright sunshine; however, there are still threatening rain clouds in the sky that remind us to pray for continued relief from the rain throughout the region.

Playing games with the girls / Jugando con las chicas

In spite of the chaos of the past few days, from the change of plans for the mission team to school being cancelled for the children, life goes on at La Casa! Since the children have been out of school, the team has come to play with them as well as help out with the erosion at La Finca. Some of the kids have enjoyed going to the market and going on walks as well. Even though the weather has changed everyone’s plans, the team has still been able to serve and help us out tremendously. We feel blessed to be surrounded by people who love the children and have committed to partner with us for the long run!

Cantando en la lluvia

Por Jen Hess, realizando una pasantia en  La Casa por un año.

El país ha sido azotado por fuertes lluvias en los pasados días a medida que la Tormenta Tropical Agatha sobrevolaba Guatemala, El Salvador, y Honduras.  Con las lluvias vinieron inundaciones por lo que la vida en La Casa dio un giro inesperado este sábado.   Un equipo misionero de Chestnut Mountain en Georgia llegó a La Casa de mi Padre el sábado en la mañana para compartir el almuerzo con los niños y también para tener tiempos de juegos y actividades.  El equipo había dormido la noche anterior en La Finca por lo que ya habían pasado varias horas en ropa y zapatos mojados.

Sweeping away the water / Barriendo el agua

Working in the rain / Trabajando en la lluvia

En el hogar de las niñas, los tragantes en los dos patios se habían obstruido, lo cual hacía que el agua se filtrara ¡demasiado lento!  Antes del almuerzo algunas de las Tías, unas niñas, y miembros del equipo de misioneros formaron una brigada de limpieza y usaron los escobas para barrer el agua por el comedor para que llegara hasta la calle.  Durante el almuerzo, vimos que el agua en el jardín continuaba subiendo y estaba acercándose a la puerta del hogar de los varones.  Luego en la tarde, en medio de aún más lluvia, los varones, Tíos, y jóvenes del equipo misionero caminaron al patio con el agua hasta los tobillos y empezaron la segunda ronda de limpieza.  Su tarea fue mucho más grande que la del  hogar de niñas, pero la enfrentaron con una sonrisa.  Eventualmente, se convirtió en una pelea de agua entre los chicos y un tiempo para jugar y hasta ¡hacer paradas de manos!

Yo miraba a través de la ventana del salón de tutorías donde hacíamos algunos juegos con las niñas, y me impresionó la actitud que mostraban los varones.  No escuché ninguna queja por tener que trabajar en la lluvia.  En cambio, hicieron la tarea diligentemente, e incluso, se divirtieron.  Los jóvenes de Chestnut Mountain y los La Casa trabajaban lado a lado para impedir la inundación en el hogar de niños.  A pesar de la barrera de lenguaje, los jóvenes de Georgia decían sin palabras a los niños de La Casa que se interesaban por ellos y que estaban listos para mojarse y ensuciarse para echarles la mano.

The girls playing games / Las chicas jugando

El lunes cuando llegué a La Casa, vi a los niños otra vez, todavía sonriendo y cavando el barro que se había acumulado en los tragantes del patio.  Gracias a Dios, empezó la mañana con rayos de sol; sin embargo, habían nubes en el cielo que amenazaban con mandar más agua, lo que nos recordó seguir orando para que dejara de llover en El Salvador y en la región.

A pesar del caos de los recientes días, desde los cambios de planes del equipo misionero hasta el cierre de las escuelas de los niños, ¡la vida continúa en La Casa!  Ya que los niños no han tenido clases, el equipo ha venido para jugar con ellos  y también han ido a La Finca para ayudar con la erosión del terreno.  Algunos niños han podido dar paseos e ir al mercado también.  Aunque el clima ha cambiado los planes de todos, el equipo ha ayudado tremendamente. ¡Nos sentimos bendecidos de estar rodeados de personas que aman a los niños y se han comprometido a apoyarnos por el largo plazo!

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